Capítulo II

Explota la burbuja económica

Cuando el petróleo se encontraba en su mejor momento en el mercado internacional, los precios impuestos por la OPEP se volvieron excesivamente altos y la demanda se redujo, lo cual generó que el crudo se ofertara por valores significativamente menores a los que se vieron desde 1976.

Luis Herrera Campins, presidente electo por el partido COPEI en 1979, entendía muy bien lo que se avecinaba y en su primer discurso afirmó: “recibo una Venezuela hipotecada”. El país dependía de una economía netamente rentista, y aquella planificación basada sólamente en los ingresos petroleros pasó factura.

No fue únicamente la caída de los precios del petróleo lo que afectó la economía nacional, también el aumento de la deuda externa en la que incurrió el Estado para costear el modelo de país que se había propuesto y la evidente dificultad para acceder a nuevos financiamientos. Este cóctel provocó la devaluación del bolívar frente al dólar.

1981

En 1981, el Banco Central de Venezuela (BCV) pone en circulación el billete de 500 bolívares, lo que da indicios de la creciente inflación en el país

1983

El 18 de febrero de 1983, el presidente Herrera Campins instauró el Régimen de Cambio Diferencial (RECADI) y tiene lugar lo que se conoció como el Viernes Negro, hecho que marcó el fin de la llamada Venezuela Saudita.

RECADI llegó para cambiar las reglas del juego, ya que en este sistema el Estado controlaba quién y a qué precio se compraban los dólares, estableciendo distintos precios oficiales para importar productos esenciales. Tras esto, el famoso dólar a 4.30 bolívares se abolió para siempre, lo que generó incertidumbre económica, redujo la inversión privada y se convirtió en un impulso para la corrupción, ya que muchas empresas y particulares buscaban acceder a dólares más baratos para luego lucrarse con su reventa en el mercado negro.

1989

En enero de 1989, Carlos Andrés Pérez asume nuevamente la presidencia con la promesa de volver a la Venezuela que caracterizó a su primer período: una de abundancia económica. Sin embargo, el país que empezó a liderar era muy diferente al de la década pasada.

Contrario a lo que se esperaba, Pérez y su ministro de economía,  Miguel Rodríguez, anunciaron una serie de medidas económicas que la gente reconoció como El Paquetazo. Levantó el control de cambio, por lo que RECADI dejó de operar, lo que supuso una liberación de precios, y se ejecutaron pequeñas devaluaciones periódicas. También se planteó un aumento gradual de la gasolina, iniciando con un incremento de 0.30 céntimos, así que el precio del transporte público inevitablemente se vio afectado.

Estos anuncios, sin un previo incremento salarial, generaron malestar entre la población. Sin embargo, pese al primer aumento de la gasolina, el gobierno nacional acordó con el sector transporte no aumentar el precio de los tiquetes. La decisión fue acatada por la mayoría, pero el gremio de transporte público de la ciudad de Guarenas hizo caso omiso e incrementó en un 100% el precio del pasaje. La inconformidad de la gente por el alza del transporte resultó en una jornada de saqueos que se propagó a Caracas y a otras ciudades del país. Este hecho se conoció como El Caracazo.

Valencia fue una de las tantas ciudades afectadas. Claudia, mi mamá, recuerda cómo la gente, enardecida, saqueó los comercios y, en sus palabras, “arrugaban las rejas de los locales como papel aluminio”.

En medio de esta crisis aparecieron los llamados Tinoquitos, apodados así por el nombre del entonces presidente del Banco Central de Venezuela: Pedro Tinoco. Estos billetes de 1, 2 y 5 bolívares llegaron a suplir la demanda de monedas del mismo valor. Estas monedas, hechas de níquel, comenzaron a escasear porque su valor nominal, es decir, el valor que representan, era inferior al costo del metal, motivo por el cual algunas personas las acapararon para venderlas como níquel y obtener ganancia. Así, los Tinoquitos no sólo fueron una solución a la falta de monedas, sino que se convirtieron en otro reflejo de la inestabilidad económica del país, aunque sólo circularon hasta 1990, pues se trató de una medida provisional.

1991

El gobierno de Carlos Andrés Pérez continuó con un proceso de sinceramiento de la economía, lo que implicó una ampliación del cono monetario, es decir, la aparición de billetes y monedas de nuevas denominaciones, lo que se tradujo en un mayor costo de vida y la eliminación de subsidios que mantenían la ilusión de una Venezuela pujante.

Como consecuencia, en 1991 entró en circulación el nuevo billete de 1.000 bolívares.

1992

Este fue el caldo de cultivo para la insurrección militar del 4 de febrero de 1992, en la cual un grupo de militares liderados por el teniente coronel Hugo Rafael Chávez Frías se propusieron dar un golpe de Estado, el cual fue fallido en términos militares.

Un segundo intento fue realizado el 27 de noviembre del mismo año. Tampoco tuvo éxito militar, pero puso en el tablero político a Hugo Chávez como líder, así como a su movimiento, el MBR-200 (Movimiento Bolivariano Revolucionario), el cual impulsó desde la cárcel a la que se le confinó.

1993

En 1993, Pérez es enjuiciado por corrupción y el Congreso Nacional lo destituye. Posteriormente, le sucedieron Octavio Lepage y luego Ramón J. Velásquez, durante los últimos meses de su periodo presidencial.