Capítulo IV

La promesa de una nueva república

La llegada de Hugo Chávez al poder marcó un cambio fundamental en la historia política y social de Venezuela. Tras su victoria en diciembre de 1998, Chávez prometió transformar el sistema político, considerado desgastado y poco representativo por gran parte del pueblo. Este cambio se consolidó con la creación de una Asamblea Nacional Constituyente, que en 1999 redactó una nueva Constitución.

2000

En el año 2000, Venezuela llevó a cabo un rediseño de sus billetes de 5.000, 10.000, 20.000 y 50.000 bolívares y monedas de 10, 20, 50, 100 y 500 bolívares en el contexto de un periodo de cambio institucional y político que trajo consigo un nuevo nombre para la república: República Bolivariana de Venezuela. Este rediseño reflejó la búsqueda de modernización e identidad nacional. El Banco Central de Venezuela mantuvo la línea estética de los billetes que empezaron a circular en 1998, pero introdujo República Bolivariana de Venezuela en el anverso.

Sobre las monedas sí hubo algunos cambios en el reverso de la acuñación, en la cual también se actualizó el nombre de la república.

2002

Gracias a una Ley Habilitante aprobada por la nueva Asamblea Nacional (era la segunda que solicitaba dentro de su período), Chavez decide promulgar, en diciembre de 2001, un total de 49 leyes, entre ellas la de Tierras, de Pesca y de Hidrocarburos.

Como respuesta a estos decretos, y a la negativa del gobierno nacional para realizar modificaciones en la legislación ya decretada, el gremio empresarial, encabezado por Fedecámaras, convocó a un paro cívico en enero de 2002.

Desde entonces las protestas fueron permanentes, y en abril de 2002 llegaron a su punto más álgido. El 07 de ese mes, luego de que el presidente Chávez removiera a la directiva de PDVSA, el gremio petrolero se unió al paro. Estas acciones afectaron directamente a mi familia, ya que uno de mis tíos, Ángel Leonardo, era funcionario de la petrolera.

Recuerdo con claridad la madrugada del 12 de abril. Tenía 7 años. Me despertaron los cacerolazos de la gente y, por lo que entendía, estaban celebrando que Chávez ya no era el líder del gobierno.

En cadena nacional, el Alto Mando Militar informó que le fue solicitada la renuncia al presidente. Sin embargo, se produjo una gran confusión cuando en la interpelación realizada por la Asamblea Nacional al General Lucas Rincón, éste indicó que más de 24 horas después él supo que en realidad Chávez no había aceptado la renuncia, puesto que no le brindaron las garantías que solicitaba. Sin embargo, el Alto Mando Militar, en función de este anuncio, puso sus cargos a disposición de las “nuevas autoridades”; pero, finalmente, el 13 de abril Chávez fue restituido.

La crisis política se mantuvo. Sin embargo, para lograr gobernabilidad, el oficialismo y la oposición entablaron mesas de diálogo. Gracias a la movilización de sectores de la oposición, y tras una intensa campaña de recolección de firmas, se realizó un referendo revocatorio el 15 de agosto de 2004. El resultado fue la ratificación del mandato de Chávez para culminar su período en 2006 (59.25% de votos en contra de la revocatoria del mandato, frente al 40.74% a favor de revocarlo).

Durante el primer período presidencial de Chávez, Venezuela registró un notable incremento en sus ingresos petroleros gracias a la recuperación de los precios internacionales del crudo. El precio promedio de la cesta petrolera venezolana pasó de 9 dólares por barril en 1998 a 18 dólares en el 2000, y superó los 20 dólares en 2001.

Este incremento en los precios permitió al Estado disponer de mayores recursos, que se tradujeron en un aumento significativo del gasto público desde los primeros años del gobierno chavista, principalmente dirigido a inversión social y la expansión de programas estatales en áreas como educación y salud. De acuerdo con datos oficiales del BCV, el gasto público como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) pasó de 23,7% en 1998 a 31,6% en 2001, un aumento del 33,3%. 

Los informes financieros de PDVSA confirman que los aportes de la empresa al fisco y al presupuesto nacional aumentaron durante este periodo, en respuesta tanto a la recuperación de los precios del crudo como a la orientación política de canalizar recursos petroleros hacia gasto social y asistencial.

El generoso gasto público, sin embargo, provocó una serie de problemas importantes: déficit fiscal, inflación, fuga de capitales debido a la baja confianza en la economía del país, y un modelo dependiente de la renta petrolera, además de la latente inestabilidad política. De esta manera, los ingresos por hidrocarburos no lograron sostener ese modelo y la economía entró en recesión.

2003

Luego de la aguda crisis política y económica, el gobierno implementó medidas para controlar la fuga masiva de capitales y proteger la estabilidad financiera. Así, en febrero de 2003 se creó la Comisión de Administración de Divisas (CADIVI), con el objetivo de regular el acceso y la asignación de divisas extranjeras para importaciones y otros gastos en moneda extranjera, tal como lo hizo RECADI en su momento. 

CADIVI surgió como una respuesta directa a la creciente fuga de capitales que afectaba la tasa de cambio y debilitaba la capacidad del Estado para mantener la estabilidad económica. Mediante controles cambiarios estrictos, el gobierno buscó administrar de forma más eficiente y controlada la disponibilidad de dólares y otras monedas, priorizando la asignación de divisas para importaciones esenciales, proyectos estratégicos y grupos sociales vulnerables.

2005

En el año 2005 entra en circulación la nueva moneda de 1.000 bolívares que presenta una peculiaridad: el escudo nacional que aparece en ella está desactualizado. Esa moneda representó una pequeña antesala de la devaluación que enfrentaría el país tres años después.

2008

En 2008, mediante ley habilitante, el presidente Chávez introdujo el bolívar fuerte (Bs.F) como parte de una reconversión monetaria que buscaba frenar la inflación y simplificar las transacciones cotidianas. A través de esta medida, el gobierno eliminó tres ceros del bolívar original, en un intento por estabilizar la economía y restaurar la confianza en la moneda nacional.

El cono monetario cambió totalmente e incluía 6 billetes y 7 monedas. Como novedad, se sumaba el billete de 100 bolívares fuertes, el cual equivaldría a 100.000 bolívares.

La reconversión monetaria llegó en un contexto económico y cambiario profundamente distorsionado por el control de divisas vigente desde 2003. Con el paso de los años, el control de cambio bajo CADIVI se convirtió también en una herramienta de control político y social: el Estado pasó a decidir quién podía acceder a dólares oficiales, lo cual condicionó el funcionamiento de empresas, organizaciones y de la vida cotidiana de los ciudadanos. Así, la asignación de divisas pasó a ser utilizada para premiar aliados o castigar adversarios, y para reforzar el poder del gobierno. 

La distorsión creada por el monto diferencial entre el valor oficial y el valor real del dólar sentó el terreno para la corrupción. A través de mecanismos como empresas de maletín, sobornos y sobrefacturación, miles de millones de dólares fueron desviados o apropiados irregularmente. El propio gobierno admitió la pérdida de al menos 20.000 millones de dólares por fraude durante la gestión de CADIVI. Investigaciones de la Asamblea Nacional confirman que el sistema se transformó en uno de los mayores focos de corrupción en la historia financiera del país.